Hasta la Biblia lo dice, hasta Jesús lo dijo;
Cuídate de lo que sale de tu boca!
No debes cuidarte de lo que en ella entre,
sino, de lo que sale, porque eso si, envenena.
Puede envenenar a quien se lo dices, y también a ti.
Lo explico mejor?
Si no piensas bien antes de hablar,
puedes decir cosas que hieran a otros,
y que en realidad no expresan tus sentimientos,
pero ya no hay vuelta atrás, ya lo dijiste,
no podes justificarte, al otro le quedó grabado,
si es sensible podés dañarlo mucho,
si no lo es, quizás se olvide pronto, o no.
También puede suceder, si no piensas antes,
que digas algo inconveniente para ti,
que deje al descubierto lo que en
realidad eres, y que no quieres que nadie sepa,
o hasta quizás no lo sepas ni tu mismo.
Pero alguna persona observadora y curiosa,
puede captar muy bien tu interior.
Por eso, piensa primero muy bien antes de hablar,
las palabras son flechas que no se pueden detener,
y a veces pueden ser un bumerang fatal.
©k_nelita
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