Estoy agotado de esta pesadilla
soñar con tu sonrisa mentirosa todas las noches.
Estoy agotado de echar todo por la borda
de estar sumergido en esta puta inmovilidad
Estoy agotado del papel que me haces actuar:
Poeta decadente escribiendo poemas decadentes
Estoy agotado de esta ciudad
Sin zanahorias que huelan a cemento.
Ya quemé todas las noches
(los días son llanos, pareciera ser
que el Sol se oculta con mi serenidad
o quizás la Luna me transmite una violenta desesperación)
haciendo los planos para construir
una lógica total que me asiente firme
En fin, busco un futuro para vivir,
Mas permisivo, mas estable
Algo que difiera de estas horas dormidas
Ya llené el buzón de cartas, cartas desesperadas
rogándole a Papa Noel
que para la próxima navidad traiga
(creo que puedo llegar en un solo pedazo)
un alma que no se cocine al spiedo
Y me hice católico para pedirle a Dios
que por favor te lleve a su reino (el te necesita)
Quiero verte muerta, para saberte imposible
Y así renunciar a estas oscuras fantasías
(Miento. Trataría de resucitarte con algún conjuro cósmico
o quizás suicidarme convencido de que existe el cielo
y de que por alguna puta casualidad te encuentre ahí)
Una vez al año visitaría tu tumba. Te llevaría flores.
Derramaría un par de lágrimas en tu lápida. Así es mejor.
Igualmente barajo planes mas cabales:
1) Volverme famoso
2) Hacerme adicto a los psicotrópicos
3) Buscar otra mujer (*)
4) Seguir escribiendo esta mierda
Como ves, estoy condenado a lo último
A encerrarme en esta habitación
Y divagar con los recuerdos que tengo de vos
Medio asqueado del café y la nicotina
Ya tengo los nudillos en carne viva
de tanto pegarle al farmacéutico, exigiéndole
una pastilla que saque este virus brutal de mi cerebro.
Ya devoré todos los libros de filosofía que hay en mi biblioteca
(que pequeño soy, que intolerablemente pequeño)
y sigo sin encontrar la forma de aplacar este deseo
(andate a la mierda, Spinoza)
Estoy jodido, ya lo sé
Lo noto en mis actos, mis pensamientos
Y mi cuerpo (no aguanto las resacas como antes,
Mis músculos seden a cualquier movimiento)
Si me vieran caminar por la calle
(especialmente en un día de semana)
ustedes (¿Cómo pueden soportar esto?)
pensarían: “Este tipo si que esta jodido”
Acá me tienen, jodido hasta la médula.
(Estoy convencido de estar maldecido
por un ejército de brujas
o quizás meado por una manada de pterodáctilos)
Recién ayer conseguí ordenar mis pensamientos
(necesite de mucho alcohol y pastillas, además
de la traumática recreación de mis sesiones de psicoanálisis)
y me encontré en medio de una contradicción
medio cerebro quiere desintegrarse en un accidente automovilístico
medio cerebro quiere seguir teniendo una estatua a la cual idolatrar.
No encuentro una explicación racional
(seré sincero, dudo que la haya)
Ahora, ahora no quiero hacer el esfuerzo
Déjenme caer desde este piso número trescientos
Déjenme estrellarme contra la vereda, déjenme hacerlo
Suspiro
Nos vemos uno de estos días.
(*) No te alteres
(¿alguna vez te alteraste por mi?)
son solo espejitos de colores
Martín Miró
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