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La alegor?a del Carruaje - Resurgiendo - Poemas, musica, actualidad
Viernes, 02 de noviembre de 2007
fotos.miarroba.com
Extra?do del libro:"El camino de la autodependencia" de Joge Bucay

Un d?a de octubre, una voz familiar en el tel?fono me dice: -Sal? a la calle que hay un regalo para vos.

Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo, justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y l?mparas de cer?mica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy "chic". Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bord? y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cub?culo. Me siento y me doy cuenta que todo est? dise?ado exclusivamente para m?, est? calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo... todo es muy c?modo, y no hay lugar para nadie m?s.

Entonces miro por la ventana y veo "el paisaje": de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino... y digo: "?Qu? b?rbaro este regalo! "?Qu? bien, qu? lindo...!" Y me quedo un rato disfrutando de esa sensaci?n.

Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo.

Me pregunto: "?Cu?nto tiempo uno puede ver las mismas cosas?" Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.

De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivin?ndome: -?No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?

Yo pongo cara de qu?-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.

-Le faltan los caballos - me dice antes de que llegue a preguntarle.

Por eso veo siempre lo mismo -pienso-, por eso me parece aburrido.

-Cierto - digo yo.

Entonces voy hasta el corral?n de la estaci?n y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito:

-??Eaaaaa!!

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.

Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibraci?n en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales.

Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos.

Me doy cuenta que yo no tengo ning?n control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.

Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve.

En ese momento veo a mi vecino que pasa por ah? cerca, en su auto. Lo insulto: -?Qu? me hizo!

Me grita:-?Te falta el cochero!

-?Ah! - digo yo.

Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos d?as asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.

Me parece que ahora s? estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a d?nde ir.

?l conduce, ?l controla la situaci?n, ?l decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.

Yo... Yo disfruto el viaje.

"Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo.

A poco de nacer nuestro cuerpo registr? un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movi?. Este carruaje no servir?a para nada si no tuviera caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las ilusiones y los afectos.

Todo va bien durante un tiempo, pero en alg?n momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aqu? es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente.

El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos.

No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque... ?qu? har?as sin los caballos? ?Qu? ser?a de vos si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ning?n deseo, ?c?mo ser?a la vida? Ser?a como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco pod?s descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implicar? reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acab? el viaje..."



Jorge Bucay (Psic?logo)






Tags: Relato, Reflexión, Bucay

Publicado por k_nelita @ 16:24  | REFLEXIONES
Comentarios (1)  | Enviar

Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009 | 21:26
esto es una mierda de cuento
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