Este día que abre su mirada de oro nunca volverá a repetirse. Habrá otros. Por supuesto, está el día que llegará mañana, estarán los días del futuro, los días que vendrán...Pero el día de hoy no se repetirá. Tienes para vivirlo plenamente, estas veinticuatro horas. Si las pierdes, si las dejas escurrirse de tus dedos como una fina lluviecita de arena, nunca podrás recuperarlas. Por eso, yérguete. 